- Pues Manolo mi abuela se cayó de un séptimo piso y ahora esta en el cielo, pues que rebote tiene esa vieja.
- Un señor se quiere suicidar por deudas que no puede pagar. Estando a punto de hacerlo llega un amigo y le dice:
¡No! ¿Estás loco? ¿Por qué mejor no le vendes el alma al diablo? Ese te da el cheque de una vez.
Y el amigo le contesta:
¿Tu crees?
Sin pensarlo se dirige a su casa e invoca, con velas y humo. Entonces, empieza a salir rayos y centellas y en ese momento aparece un diablo de unos 50 centímetros de alto, y el hombre le pregunta:
¿Tú eres...?
Y el diablito le responde:
Mira, dice mi papá que te mates porque ahorita no tiene dinero. - Un señor tiene un aparatoso accidente, cuando llega al hospital el doctor le dice:
Le tengo una buena y una mala noticia.
Dígame la mala primero, doctor, dice el señor.
Hay que amputarle las dos piernas, le dice el doctor.
¿Y la buena? Pregunta el señor.
Es que hay un tipo allá fuera, que quiere comprarle el par de zapatos... - Sube una señora al microbús y sorprendido el chofer le dice:
¡Ay, caray, nunca había visto un chamaco tan feo!
La señora llorando se sienta y al pasajero que está a su lado le dice:
Ese chofer es un grosero.
Y el pasajero le contesta:
¡Vaya y reclámele mientras tanto yo le cuido a su chimpancé! - Oye Manolo, ¿Te enteraste que se murió Paco?
¡Coño! ¿Pero cómo sucedió?
Fue a tirar el cigarrillo por el balcón y olvidó soltarlo. - Un día una mujer le registra la billetera a su esposo y encuentra un ticket de la lotería de Florida (USA)y le dice:
Mira mi amor, si tu te ganas la lotería, ¿me vas a seguir queriendo igual?
Y entonces dice el marido:
No sé, pero te voy a extrañar un montón. - Un osito iba cominando y se cayó a un pozo.
Les dio risa?
Al osito tampoco.
jueves 1 de julio de 2010
Y Siguen Los Chistes...
Los Chistes Están De Regreso
- En la prueba de los 50 metros de estilo libre en natación de
Para-Olímpicos destacan 3 nadadores; el inglés sin brazos, el griego sin piernas, y el español sin brazos ni piernas.
Dan la salida y el español se hunde. Pasa un minuto y deciden sacarle y medio ahogado dice:
¡Joder, un año entrenando con las orejas, y me ponen gorro! - En plena guerra llega el general y le dice a sus soldados:
Les tengo una noticia buena y una mala, ¿Cuál quieren escuchar primero?
Y dicen los soldados juntos:
¡Pues la mala primero!
Y el general contesta:
Bueno, hoy comeremos excrementos.
Y todos se quejan y dicen:
Ahora díganos la buena.
Que alcanzará para todos. - Estaba un día un rico y un pobre, en eso el rico dice:
En mi casa comemos a la carta, lo que pedimos nos sirven.
El pobre lo mira y le dice:
En mi casa también comemos a la carta, el que saca la mayor, come. - Este es un niño que le dice a su padre: Papá, papá, ¿La abuelita sabe mecánica?
No, ¿Por qué?
Porque la acabo de ver debajo de un autobús. - Va una viejita al médico para confirmar si tiene Alzheimer y le dice al doctor:
Doctor, ¿Qué me puede decir de las pruebas?
Y el doctor le responde:
Le tengo una noticia mala y una buena. La mala es que tiene Alzheimer.
Y la viejita le pregunta:
¿Y la buena?
El doctor responde:
La buena es que al rato se le olvida. - ¡Mamá, mamá!, gritaba un niño.
¿Qué pasa hijo?, preguntó la mamá.
¡Un niño de la escuela me pegó!
¿Y quién era?
No sé como se llama.
Entonces, ¿cómo lo vamos a reconocer?
Aquí tengo su oreja, ¿crees que sirva de algo? - Llega un hombre donde el oculista porque se le acaba de meter algo en el ojo y le dice al doctor:
Oiga doctor, me ha entrado un cuerpo extraño al ojo y me molesta mucho.
El doctor le dice:
Espere un momento por favor, ahora mismo lo atiendo.
Pasan unos minutos y la secretaria va a la sala de espera y dice:
Por favor que entre la persona del cuerpo extraño.
En ese momento salta un jorobado muy molesto y dice:
Oiga, podrían llamar por el nombre. - Todos los días pasaba por una casa un repartidor de periódicos, el cual siempre que entraba al patio delantero a dejar el periódico, encontraba a un niño que lo esperaba, y con la mano y el dedo apuntándole, le hacía:
¡Pum, pum, pum! Simulando disparos contra el repartidor.
Esto era cosa de todos los días, todos los días. Pero un día el repartidor dijo:
Ah no, hoy le voy a seguir el juego, porque ya me tiene cansado que todos los días me dispare, aunque sea de mentiras.
Entonces, llega al otro día, entra al patio, y observa que el niño está en el techo, entonces el repartidor le apunta con el dedo y dice:
¡Pum, pum, pum, y pum!
Cae el niño al suelo desde el techo, y entonces el repartidor asustado corre hacia él, y le dice:
Niño, niño, ¿estás bien?
El niño le responde medio inconsciente:
¡Yo nunca te tiré a matar!
Crónica De Un Feo
Voy a contarles mi historia, no es una historia de amor ni tiene un final
feliz, pero es la única que tengo por haber nacido así, feo, muy feo.
Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre, "hicimos lo
que pudimos, pero salió".
Mi mamá no sabía si quedarse conmigo o con la placenta.
Como era prematuro me metieron en una incubadora, con vidrios polarizados.
Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo. Así que en vez de darme el pecho, me daba la espalda.
Es por eso que debo haber quedado petiso, tan petiso que en lugar de ser enano, soy profundo. De chico iba por los cuarteles para que me gritaran:
¡Alto! ¡Alto!
Yo siempre fui muy peludo. A mi madre siempre le preguntaban:
Señora, a su hijo, ¿Lo parió o lo tejió?
Mi padre llevaba en su cartera la foto del niño que ya venía en la cartera
cuando la compró.
Una vez me perdí, le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis
padres y me contesto:
No lo sé, hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido.
Y para colmo era muy flaco, tan flaco que un día metí los dedos en el enchufe y
la electricidad erró la patada.
Era realmente flaco, para hacer sombra tenía que pasar dos veces por el mismo
lugar.
Pero mi problema no era ser tan flaco sino ser FEO.
Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo.
Sí amigos, yo soy FEO, tan FEO que una vez me atropelló un auto y quedé mejor.
Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres
para pedir recompensa. Mi padre les contestó que quería más pruebas.
Yo creo que no pagaron el rescate porque en casa éramos muy pobres, pero eso sí, a pesar de nuestra situación económica, somos muy honrados. Mi padre era tan honrado que un día encontró trabajo, y lo devolvió.
Por eso tuve que trabajar desde chico. Trabajé en una tienda de animales y la gente no paraba de preguntarme cuánto costaba yo.
Un día llamó una chica a mi casa diciéndome, "Ven a mi casa que no hay nadie", cuando llegué no había nadie.
A mi mujer le gusta mucho hablar conmigo después del sexo. El otro día me llamó
a casa desde un motel.
El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loco. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. De acuerdo, además de loco es usted muy feo, me dijo.
Una vez cuando me iba a suicidar tirándome desde la azotea de un edificio de 50
pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Sus palabras fueron:
¡En sus marcas, listos!
El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica.
feliz, pero es la única que tengo por haber nacido así, feo, muy feo.
Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre, "hicimos lo
que pudimos, pero salió".
Mi mamá no sabía si quedarse conmigo o con la placenta.
Como era prematuro me metieron en una incubadora, con vidrios polarizados.
Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo. Así que en vez de darme el pecho, me daba la espalda.
Es por eso que debo haber quedado petiso, tan petiso que en lugar de ser enano, soy profundo. De chico iba por los cuarteles para que me gritaran:
¡Alto! ¡Alto!
Yo siempre fui muy peludo. A mi madre siempre le preguntaban:
Señora, a su hijo, ¿Lo parió o lo tejió?
Mi padre llevaba en su cartera la foto del niño que ya venía en la cartera
cuando la compró.
Una vez me perdí, le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis
padres y me contesto:
No lo sé, hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido.
Y para colmo era muy flaco, tan flaco que un día metí los dedos en el enchufe y
la electricidad erró la patada.
Era realmente flaco, para hacer sombra tenía que pasar dos veces por el mismo
lugar.
Pero mi problema no era ser tan flaco sino ser FEO.
Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo.
Sí amigos, yo soy FEO, tan FEO que una vez me atropelló un auto y quedé mejor.
Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres
para pedir recompensa. Mi padre les contestó que quería más pruebas.
Yo creo que no pagaron el rescate porque en casa éramos muy pobres, pero eso sí, a pesar de nuestra situación económica, somos muy honrados. Mi padre era tan honrado que un día encontró trabajo, y lo devolvió.
Por eso tuve que trabajar desde chico. Trabajé en una tienda de animales y la gente no paraba de preguntarme cuánto costaba yo.
Un día llamó una chica a mi casa diciéndome, "Ven a mi casa que no hay nadie", cuando llegué no había nadie.
A mi mujer le gusta mucho hablar conmigo después del sexo. El otro día me llamó
a casa desde un motel.
El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loco. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. De acuerdo, además de loco es usted muy feo, me dijo.
Una vez cuando me iba a suicidar tirándome desde la azotea de un edificio de 50
pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Sus palabras fueron:
¡En sus marcas, listos!
El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica.
domingo 27 de junio de 2010
¿Sabías Que...?
- Hay gente que no puede olvidar, se han descrito casos de personas capaces de recordar casi cualquier dato o acontecimiento con sólo experimentarlo una vez. Son casos de memoria prodigiosa que suelen suponer una tragedia para el que los padece. Olvidar es necesario para que nuestra mente evolucione.
- La hormona denominada corticosterona, que se segrega en momentos de ansiedad, es la responsable de la repentina pérdida de memoria. Esta hormona bloquea la recuperación de información hasta una hora después de ceder la situación de tensión. Esto explicaría, por ejemplo, que algunos estudiantes se queden en blanco en los exámenes. Al serenarse, el cerebro recupera los datos.
- Hay varios tipos de amnesia, la amnesia retrógrada es la más rara aunque la más cinematográfica, en ella el afectado no recuerda su vida antes de la lesión. En cambio, en la amnesia anterógrada, la más común y grave, el enfermo recuerda su pasado pero no logra aprender nada nuevo.
- Existen muchas otras anomalías de la memoria, como la prosopagnosia o incapacidad para recordar rostros; el déjà vu, sensación de haber vivido ya algo; o la hipermnesia, la cual permite recordar con todo detalle diferentes cosas. Un caso clásico de esta última, referido por el psiquiatra Taine, es el de la empleada doméstica iletrada que recitaba (aún sin comprenderlos) párrafos enteros en latín, griego y hebreo oídos a un tío suyo de pequeña. Otro caso de capacidad memorística extraordinaria es el del reportero ruso Solomón Veniamin, que podía aprender en segundos y repetir sin ningún error, de arriba abajo y en diagonal, listas enormes de cifras y palabras. Y lo más increíble, semanas, meses, incluso años después, las reproducía con toda exactitud.
- En el año 500 a. C. el poeta griego Simónides de Ceos ideó el "sistema de lugares" para recordar la situación de unos comensales. Simónides estaba en el banquete cuando se ausentó brevemente, salvándose así de morir aplastado por el derrumbe del techo; y fue el único en poder reconocer los destrozados cuerpos de dichos comensales al recordar los lugares donde estaban sentados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)